jueves, 8 de octubre de 2009

La Fabulosa historia de Guido Buffo

LA FABULOSA HISTORIA DE GUIDO BUFFO

Érase una vez un italiano llamado Guido Buffo que se vino a vivir a las lejanas tierras de la Argentina, allá por la primera mitad del siglo XX.


Guido era una especie de hombre renacentista, una suerte de Leonardo Da Vinci contemporáneo. Artista y científico, cultivó varias disciplinas: música, pintura, geología, astronomía... Durante años, el gobierno peronista subvencionó su trabajo. No cayó aquí por casualidad. Cabana (cerca de Unquillo) parece ser conocido por su potencial energético.


Guido tuvo mujer y una hija, con las que compartió años muy felices de su vida. Sin embargo, tuvo la desgracia de perder a ambas a causa de la tuberculosis. A raíz de este trágico suceso, Guido decidió emplear sus amplios conocimientos multidisciplinares en homenajear a sus seres queridos. De este modo, se volcó en la construcción de una orginal capilla, un templo de amor, cuya visita se convierte en un testimonio fabuloso de su humanismo.


Guido fue un hombre de aquellos a los que se le antojan flexibles los límites entre todas las cosas. Fe y ciencia; religión o religiones; creencia o evolución. Y así lo muestra en cada uno de los detalles de la capilla anexa a su casa, que se conserva como casa museo ya que, todavía en vida, la donara al gobierno provincial de Córdoba. De entrada llama la atención que en la fachada de su casa haya diseñado un reloj-calendario azteca (de herencia maya) tan sólo a unos metros de la capilla, de carácter católico. Pero es dentro de ésta donde su amplitud de miras llega al extremo. La capilla imita la forma de una flor llamada Cardo Santo, y tiene una acústica fuera de lo normal. Prueba de ello es que nos colocamos dos personas de cara a la pared en las esquinas opuestas formadas por los arcos de la estructura, y tan sólo susurrando somos capaces de comunicarnos perfectamente, haciendo el recoveco de la pared las veces de sorprendente amplificador. Y no queda ahí. En el centro de la nave hay un péndulo de Foucalt (que constata el movimiento rotario de la tierra), y si se camina en círculo en torno a él, se produce una sensación auditiva jamás experimentada. Cada pequeño sonido o ruido producido por uno mismo, se amplifica de tal modo que es imposible distinguir su origen, teniendo la sensación de que llega de todos lados a la vez. Con arrastrar lo más suavemente posible la suela del zapato por el suelo, obtenemos en el oído una recepción del sonido mayor que si lo tuviéramos pegado al suelo.


El altar mezcla elementos judíos y cristianos, y en el fresco de las paredes y bóveda podemos observar representada la creación. Una enorme mano de la que emana el polvo cósmico y un sin fin de burbujas que encierran las distintas especies naturales, al más puro estilo darwiniano, con elementos minerales en relieve. En los laterales, su mujer y su hija representadas en el cielo, con poemas en su honor. Otro elemento que llama la atención, por lo avanzado para el ortodoxo carácter de la iglesia de su época, es el hecho de que sólo haya representadas mujeres. Se trata de un cielo, un universo, una creación... de índole femenina. Un homenaje al amor y a la maternidad.


El acceso a la capilla se hace a través de treinta y cinco escalones, tantos como años vivió Buffo con su mujer, y en el suelo de la misma, que representa la entrada en el cielo, una representación del firmamento tal cual podía observarse la noche en que falleció su hija.

Guido Buffó terminó sus días cuadrapléjico y maltratado por la dictadura. Un ejemplo más de cómo el poder sepulta el conocimiento, y de cómo el autoritarismo sólo se sostiene vaciando las mentes del pueblo, promoviendo el pensamiento único, y aislando a los grandes humanistas que, de cuando en cuando, este mundo incomprensible tiene el privilegio de dar cobijo.


(Visita a la Capilla Buffo en Cabana, martes 6 de octubre de 2009)
pd: en breve adjuntaremos fotos y actualizaremos el periplo cordobés.

11 comentarios:

  1. qué triste... y qué mágico a la vez...

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡Qué bien escribes, David!!!
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Como es q tienen q venir uds. de españa para hacerme conocer de este lugar q esta solo a unos pocos km de mi casa...???? besos...

    ResponderEliminar
  4. Increible historia David,,,

    Abrazos

    ResponderEliminar
  5. mis padres vivieron un tiempo por la zona de las Quebrachitos. cuando yo iba a la casa de ellos todas los atardeceres me iba a caballo a ver ese atardecer ¡hermoso!. en ese entonces había una colonia de vacaciones para niños. ( no se si existe todavía). Fue allá por las setenta.
    El señor Buffo -persona muy querida por los parroquianos- entristeció por la partida de su familia. Pero ya de edad avanzada se cayó de una escalera y se fracturó la cadera. De ahi en mas nunca se repuso de esa lesión y mas tarde tambien falleció y los tres están en el mismo lugar. Me pregunto: ¿Que tuvo que ver la dicatadura en esta historia? es mas, en ese tiempo era un lugar hinospito y cuidado por lugareños, la municipalidad de Unquillo por aquel entonces apenas lo sostenía. Claro, que aquellas personas que contaban la historia de esta persona que de Buenos Aires se había radicado ahi, precisamente por la enfermedad de su hija.Encontra este sitio, me fascinó, me trajo el recuerdo de aquellos atardeceres a orillas del arroyo y siempre mi admiración por ese lugar tan especial qe me llevaba a la meditación.
    Mas allá de algunas cosas que leí y conocedora del lugar por ese entonces muy agreste y la historia fascinante de amor, felicidad y tristeza de Don Buffo -como lo recordaban los viejos parroquianos- los felicito por difundir este rincón cordobés. por ese mismo camino está Quebrada Honda, un lugar también con una historia muy rica.
    felicitaciones!

    ResponderEliminar
  6. Camino a Ascochinga estaba el Hogar del cura Marcelino. Un sacerdote que había llegado de la guerra civil española. La obra del padre Marcelino, qu maravilla el trabajo de ese sacerdote. Todo aquel que n tenía lugar donde vivir "seguro que pasaba por la ruta" y con un "golpear de manos" en la tranquera, salía el sacerdote los recibía en ese hogar donde siempre había un lugarcito para ese "linyera", niño, adolescente, (para ese entonces no existía el concepto "chicos de la calle") donde podían dormir y tener su plato de comida.Tal vez, cuando ellos decidían se iban por ahi, pero al fin siempre volvían a lo del Padre Marcelino.
    Creo que en ese lugar tambien funcionaba una escuela para los niños del campo. no lo recuerdo bien porque yo era muy niña. Si tengo el recuerdo de ese sacerdote muy mayor que conoci y su obra. Busqué por Internet pero no encontré nada sobre este tema.

    ResponderEliminar
  7. simplemente increíble!!!ayer estuve en lugar y conocí la casa y la capilla, me gobernó el asombro, creo que la historia y las obras de este contemporáneo hombre, debería hacerse saber por la mayoría de las personas de este país, me dio mucha bronca saber que estuvo abandonado durante mucho tiempo, y que fue saqueado las mayorías de sus pertenencia de la casa.....repito impresionante lo que fue capaz de hacer este hombre.........

    ResponderEliminar
  8. Me parece que Buffo no vivió 35 años con Leonor.

    ResponderEliminar
  9. Tuve la oportunidad de visitar dos veces este lugar que me impactó muchísimo....

    ResponderEliminar
  10. Cómo me gustaría conocer personalmente esas maravillosas cosas...pensar que en Europa sería un lugar para los turistas.....Gracias por las informaciones......

    ResponderEliminar
  11. Las tumbas fueron profanadas, el péndulo robado, en una época el abandono fue penoso. Por suerte se recuperó y restauró bastante respetando lo original.
    Jorge Rafael Consigli. Conocí el lugar hace más de treinta años. 17 de junio de 2017.

    ResponderEliminar